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14 de diciembre de 2011

Qué coño es el bosón de Higgs? (O de cómo la nada bosea)














Hoy me han despertado con una noticia catastrófica. El único reducto de libertad que le quedaba al ser humano está intentando ser invadido y aniquilado por algo que suena como el culo de Higgins (Higgins' bottom), el mayordomo gordo de Magnum. Pobre y desgraciado Heidegger; lo único que le salvaba se va a la mierda. Y pobres los que meditan intentando llegar al estado de negación absoluta, puesto que ese estado ya no existe y ahora a lo máximo que se puede aspirar es a encontrarse con un bosón de Higgs y, tras quedárselo mirando un rato, descubrir que la nada tenía más aspecto de dios que él.
La nada es lo más precioso que el cerebro humano y su capacidad de raciocinio han creado. Es el descanso absoluto frente a la vorágine y el único lugar sin lenguaje, pensamiento, diferencias ni leyes. La nada nadea y lo hace de puta madre y ningún físico me convencerá jamás de que el culo de Higgins va a ocupar su lugar!

9 de enero de 2009

Nueva propuesta de campaña de Raúl Argemí


Dios no existe, las Iglesias sí.
Es hora de que te preocupes
.

2 de octubre de 2007

Neurodios


Ya lo decía Harrison: “All is in your mind”. Los indios lo defienden desde hace miles de años pero no era suficiente con la maravillosa incertidumbre de la intuición o del formidable “quizás”; ahora necesitamos la certeza de la ciencia, ese extraño constructo con pretensiones de verdad absoluta.

Nuestro pobre cerebro, que bastante pena tiene con tener que cargar con un cuerpo que ni por asomo parece haber evolucionado tan rápido como él, está siendo observado desde hace años por otro cerebro igual de perdido que él en busca del origen de todos nuestros males, en busca de todos nuestros fallos, en busca de una última razón que nos permita abdicar definitivamente de cualquier tipo de responsabilidad sobre nuestro cotidiano hacer.

¿Libre albedrío o determinismo? ¿Solos o con Dios? ¿Responsables o adoptados? ¿Creadores o copiadores?

Ahora hasta la tendencia política se puede situar en el cerebro. A ver, ¿a quien se le ocurre en cual hay más actividad, cual es más rígido, cual hace más conexiones por minuto?

Menos mal que el estudio concluye afirmando la maleabilidad de nuestro más preciado órgano. Me niego a ser un robot. Antes salto del barco, o del tren, o de lo que sea. O no salto porque eso es lo que se espera de mi mapa cerebral, o sí salto, o no...

¡Bendito gen de la incertidumbre!