25 de enero de 2014

De mosquitos y libertades

Un mosquito aparece en nuestra habitación cada invierno, cuando hace ya tiempo que todos sus congéneres han muerto. Se esconde bien y no hay quien lo pille. Y eso que Marc es un experto y concienzudo cazador de mosquitos. Hace años, en otra casa, una mariposa naranja revoloteaba cada primavera entre un árbol y la hamaca que estaba colgada en el jardín. Siempre recorría el mismo trayecto, a la misma hora, todos los días y año tras año. Evidentemente su corta vida hacía imposible que fuera la misma mariposa. De esto se deduce que los descendientes de algunos insectos se comportan exactamente igual que sus predecesores porque su comportamiento está completamente determinado por su genética y su libertad parece muy próxima a la nulidad.
Mientras oía el agudo zumbar de mosquito, ayer por la noche, y me imaginaba una cadena infinita de generaciones de insectos repitiendo los mismos pasos una y otra vez, pensaba que si no la hay todavía, sería interesante hacer una clasificación de seres vivos según su grado de libertad.

Creemos, de entrada, que el ser humano sería el colofón, pero mis ensoñaciones nocturnas, a ratos, me entristecían pensando que, en esa supuesta clasificación, quizás algunos animales pasarían por delante de algunos humanos.

13 de diciembre de 2013

Más jabón


Hasta los ovarios. Nunca (en el tiempo que llevo sobre este planeta) había visto una maniobra de distracción tan burda y tan bien enjabonada. ¿Quién coño está para decidir si Catalunya es o no es un Estado, si debe o no debe ser independiente o si cambiamos los naranjos de la Generalitat por limoneros o madroños?

La gente pasa frío y hambre. Siempre ha sido así, pero nos quedaba lejos y podíamos hacer ver que no iba demasiado con nosotros. Pero ahora están aquí: en la calle, en la portería de tu casa, en tu mesa comiendo contigo, quizás compartiendo tu cama o tu reflejo en el espejo del lavabo. Y si tienes lavabo y espejo en el que reflejarte ya puedes darte con un canto en los dientes.

Igualdad y libertad. Esas son las dos viejas bestias que subyacen en cualquier conflicto humano desde el principio de los tiempos. Esa es la esencia del ser humano en tanto que ser ético. La pregunta que nos plantean es lo de menos. El problema es plantearlo y perder energía, tiempo y dinero en alimentar la libertad cuando la igualdad está bajo mínimos históricos.

La locura está a punto de estallar en forma de esquizofrenia global.

27 de octubre de 2013

Vian visto por Gondry



Magnífica película sobre una magnífica novela. Respetando el surrealismo y la fantasía sin caer en la cursilería ni la ñoñería. Estupenda!

San Lou

En mi lista de posts dedicados a varios de mis más amados rock'n'rollers hoy le toca el turno, triste suerte, a Lou Reed. Pocos como él han representado el espíritu transgresor del rock y han sabido pasearse por los aledaños del lado áspero de la vida para volver más sabios y con el destello de la inteligencia ganada brillando en su sonrisa.
Hoy ha muerto un gran músico que además parecía una gran persona. Larga vida a Lou!

14 de diciembre de 2011

Qué coño es el bosón de Higgs? (O de cómo la nada bosea)














Hoy me han despertado con una noticia catastrófica. El único reducto de libertad que le quedaba al ser humano está intentando ser invadido y aniquilado por algo que suena como el culo de Higgins (Higgins' bottom), el mayordomo gordo de Magnum. Pobre y desgraciado Heidegger; lo único que le salvaba se va a la mierda. Y pobres los que meditan intentando llegar al estado de negación absoluta, puesto que ese estado ya no existe y ahora a lo máximo que se puede aspirar es a encontrarse con un bosón de Higgs y, tras quedárselo mirando un rato, descubrir que la nada tenía más aspecto de dios que él.
La nada es lo más precioso que el cerebro humano y su capacidad de raciocinio han creado. Es el descanso absoluto frente a la vorágine y el único lugar sin lenguaje, pensamiento, diferencias ni leyes. La nada nadea y lo hace de puta madre y ningún físico me convencerá jamás de que el culo de Higgins va a ocupar su lugar!

24 de octubre de 2011

Mitomanías, revisited





Hace unos días hablaba con unos amigos sobre mitomanía e intentaba explicar por qué me gustaría ver a los Who de nuevo en el escenario por desmejorado que pudiera estar el bello Daltrey. (Aunque acabo de quitar un “muy” que había puesto delante de “desmejorado”). Yo aludía a la capacidad de cambiar la percepción cultural y emocional de tantísima gente y de la mía en particular, y podría seguir buscando argumentos y justificaciones, pero ya no hace falta. Ayer Carlos Boyero lo explicaba en una memorable y antológica columna que le dedicó a Leonard Cohen. Aquí va:







Cohen
Carlos Boyero

Al escuchar voces y sonidos que han regalado sensaciones impagables a tu alma quieres imaginarte el rostro y la apariencia de los seres que las han creado. Al ver sus caras, su actitud, su expresividad, su estilo, deseas que guarden similitud con lo que tú has querido imaginar. En muchos casos esas fotografías, lo que percibes o constatas en su personalidad al ver en carne y hueso a los héroes de tu mitología, guardan armonía con lo que te sugiere su obra. El bigote de Brassens, su mirada descreída, su pipa, la melena aristocrática de Leo Ferré, la cara angulosa y canalla de Brel, la forma de vestir, la expresividad y los movimientos de Sinatra, las genuinas chulería y dureza de Miles Davis (alguien cuya trompeta podía hacerte llorar pero también un macarra importante, señor arrogantemente seguro de sí mismo y de su arte, que al ser invitado a una recepción en la Casa Blanca e interrogado por una desdeñosa y enjoyada invitada sobre los méritos que había hecho un negro tan altivo para estar en lugar tan trascendente, le contestó: "Señora, yo he cambiado tres veces la historia de la música en este siglo, pero imagino que usted lo único que posee es dinero"), la hipnosis y el misterio que siempre ha desprendido Dylan, el rictus hosco y de león herido de Van Morrison, corresponden fielmente a lo que algunos de sus incondicionales sentimos al oír su música.
Llevo cuarenta años escuchando a Leonard Cohen. Esa voz, los sentimientos que describe y la forma de hacerlo siempre me han enamorado y conmovido, aliviado llagas, convencido de que está hablando de cosas que me remueven y obsesionan, regalándome imágenes auténticamente poéticas, anhelos, desolación, certidumbres, dudas, mordacidad, enigmas, erotismo, emociones y sueños. Nunca he pensado en su edad, para mí jamás ha sido joven ni viejo. Es simplemente Cohen, un género, un estado de ánimo, una genuina e inimitable visión del mundo, un eco que mantiene intacta su ancestral capacidad de seducción, un universo que comprendería y sentiría aunque no existiera la traducción de sus palabras.
El hombre de 75 años (sí, el de la gabardina azul, el que bailaba hasta el final del amor), el que recibía el viernes ese galardón principesco, estaba lógicamente encorvado, pero era un príncipe de los de verdad. Contó que los seis acordes que desprendía la guitarra de un español suicida fueron la base de todo lo que ha querido expresar en sus canciones. La hermosura, la inteligencia y la complejidad sentimental del sello Cohen son intemporales. Es un clásico. Seguirá emocionando a aquellos que se lo merezcan en cualquier época, en los próximos siglos.

11 de octubre de 2011

Cruces, minaretes y fusiles


Parece ser que es de nuevo la inseguridad del ejército, el gobierno de facto actual, la causa de que la gente se esté dando de leches en las calles de El Cairo. No son moros y cristianos, son el ejército y una minoría susceptible de ser machacada de forma más o menos inmune. Ante el terror de no ganar las elecciones del mes que viene, venden lo único que tienen: miedo y la promesa de seguridad que según ellos sólo un gobierno firme puede ofrecer. Enfrentar, desestabilizar…esas son sus armas. Espero que la sociedad cairota y egipcia en general no caiga en la trampa. En estos momentos no hay apenas integrismo religioso en Egipto, los hermanos musulmanes son la definición de la moderación y los salafistas son muy pocos y el pueblo los ve como una antigualla a punto de desaparecer. Respecto a los coptos, es de esperar que recuerden aquel precepto de su religión que reza: y no nos dejes caer en la tentación….

4 de octubre de 2011

La velocidad del capital, o de cómo echar arena en los engranajes demasiado bien engrasados


Parece ser que finalmente, y tras la debacle económica de los últimos tiempos, la Comunidad Europea ha decidido implantar, con algunas modificaciones, la tasa Tobin. Hace años que numerosas organizaciones (pínchese Attac en la ventanilla de enlaces) vienen clamando la necesidad de poner cortapisas a las entidades financieras para evitar, en la medida de lo posible, su desmesurado enriquecimiento frente a la cada vez más estrepitosa pobreza del ciudadano de a pie.
Pero vayamos a los orígenes. Lo que James Tobin, economista estadounidense que acabó recibiendo el premio Nobel, propuso en 1971 fue una tasa que penalizara las operaciones financieras en operaciones que involucraran cambio de divisas. Así se pretendía reducir las ganancias obtenidas en transacciones especulativas, o como él tan gráficamente expresó: echar arena en los engranajes demasiado bien engrasados. Si pensamos en todas las barbaridades que han cometido la banca y las aseguradoras durante estos últimos años, se nos aparece la tasa Tobin como una auténtica panacea. Poniendo lastre a todas las operaciones rápidas de alto riesgo y controlando la velocidad a la que se mueve el capital, dejarían de aumentar los beneficios de unos pocos y de abocar a la miseria a la mayoría. La intención de Tobin no era, sin embargo, controlar los mercados sino repartir lo recaudado entre los más pobres, y él mismo se quejó de que su idea había tenido éxito en el bando equivocado.
A los liberales, como no, la sola idea de imponer otro impuesto, les produce urticaria. Atacan la tasa aduciendo que en muchos países ya se gravan las transacciones financieras, que la pobreza no es un problema de distribución sino de falta de producción, que su imposición generaría una maquinaria burocrática brutal, que obstaculizaría el libre comercio (que manía tienen con abusar de la palabra libre) y que los países cuya moneda está ligada al dólar tendrían que pagar dos veces la tasa.
No hace falta entrar a rebatir sus argumentos pues son los que les toca tener, los que han defendido siempre y los que nos han llevado a la catástrofe económica actual. Es de cajón que hay que controlar a las entidades financieras con todas las armas posibles.
Sí me parece interesante, sin embargo, hacer hincapié en un aspecto que la Comunidad Europea no está dispuesta a tratar: la abolición de los paraísos fiscales. Si no se acaba de una vez por todas con esa casilla de salve, siempre habrá alguien dispuesto a aceptar hacer en su territorio el chanchullo-operación financiera-robo a mano armada de turno.
Y además....
nacionalizar la banca....
controlar el fraude fiscal....
reformar el sistema de impuestos.....